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LAS OPINIONES QUE PRESENTA ESTA GACETA SON DEL AUTOR Y NO
NECESARIAMENTE REREPESENTAN LA OPINIÓN DEL IBP
¿Cantidad sin Calidad? Reevaluación de los objetivos de educación
Ruth Carlitz
Esta gaceta se basa en el trabajo realizado por la
autora durante su estancia en la ONG HakiElimu en Tanzania, de marzo
2006 a junio 2008.
En 1990 representantes de 155 países y 150 organizaciones se reunieron
en Jomtien, Tailandia y se comprometieron a propagar los beneficios de
la educación por todo el mundo, al hacer que la educación primaria sea
universal y elevar los niveles de alfabetismo al final de la década.[i]
Diez años más tarde, muchos países se encontraban
lejos de alcanzar estos ambiciosos objetivos. La comunidad internacional
se reunió en 2000 y afirmó su compromiso de alcanzar la Educación para
Todos “Education for All” para el año 2015, identificaron seis objetivos
clave. El compromiso global a la educación primaria universal también se
hizo explícito como una de las ocho metas del milenio “Millennium
Development Goals” (MDGs).
Aunque los MDGs han sido atacados por ser muy ambiciosos, han movilizado
recursos y ayudado a generar voluntad política para mejorar el sector
educativo en países alrededor del mundo. Ahora, a menos de la mitad del
camino por llegar a la fecha límite preocupa que el progreso por lograr
los objetivos vaya un tanto descarrilado, sobre todo en África. Esto ha
suscitado más pedidos de ayuda extranjera y más inversiones locales en
educación y otras prioridades de desarrollo. Existe evidencia de que
estos pedidos han sido satisfechos. En la mayoría de los países con
información disponible, el gasto público en educación ha aumentado desde
2000. También existe evidencia de que los gobiernos le dan prioridad al
gasto en educación —por ejemplo, el porcentaje del gasto gubernamental
total que va a educación en países del Subsahara africano es de 18 por
ciento.[ii]
Sin embargo, a pesar de que los gobiernos en su totalidad gastan más en
el sector educativo, inevitablemente tienen que tomar decisiones sobre a
qué le deben de dar prioridad dentro del sector.
Desafortunadamente, parece que en algunos casos el gasto adicional para
lograr las metas del milenio sobre educación se ha encausado
desproporcionadamente hacia la cantidad (aumento exagerado de
inscripciones), posiblemente sacrificando la calidad. En esta gaceta, se
presenta evidencia de este fenómeno en Tanzania, así como de la
bibliografía sobre objetivos sobre educación internacional. Esta gaceta
también discute porqué la calidad en educación es importante y sugiere
cómo monitorear y obtenerla.
Experiencia de Tanzania
En 2001 Tanzania lanzó el programa para el desarrollo de la educación
primaria “Primary Education Development Program” (PEDP), que se enfoca
explícitamente en aumentar la accesibilidad. (PEDP notablemente abolió
las colegiaturas para la educación primaria.) Aumentar la accesibilidad
se ve como un requisito necesario para mejorar la calidad. Las
evaluaciones del gobierno indican que Tanzania ha tomado pasos
importantes hacia el objetivo de accesibilidad, aumentando
significativamente el registro a escuelas primarias. (Ver Gráfica 1.)
Una reforma posterior a la educación primaria (el programa para el
desarrollo de la educación secundaria “Secondary Education Development
Program”, o SEDP) lanzado en julio 2004 alcanzó éxitos similares en
términos del aumento en las inscripciones o registros. (Ver Gráfica 2.)
El Banco Mundial ofreció financiamiento inicial para la reforma de
educación primaria mediante el crédito de $150 millones para los
primeros tres años. El gobierno de Tanzania y un conjunto de donatarios
cubrió el resto de los fondos necesarios. Conforme PEDP y SEDP se han
implementado, el gobierno ha denunciado la irregularidad en el flujo de
los fondos de parte de los donatarios por retrasos en la implementación
de ciertas actividades. Esto refleja retos más amplios vinculados con la
dependencia de Tanzania de la ayuda extranjera (que representa alrededor
de 40 por ciento del total del presupuesto nacional).
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Quizás como resultado de la presencia de donatarios, el marco MDG juega
un papel importante para medir y apoyar los objetivos para la educación
en Tanzania.[iii]
Los logros de PEDP y SEDP han hecho que Tanzania sea
considerada una historia de éxito de los MDG. Por ejemplo, en una
conferencia de prensa sobre una reciente reunión del “MDG Africa
Steering Group” de las Naciones Unidas, el secretario general de la ONU
Ban Ki-moon citó a Tanzania como un ejemplo del progreso en la educación
primaria.[iv]
El Banco Mundial también ha resaltado los
“impresionantes resultados” de Tanzania al aumentar el registro a la
educación primaria.[v]

Sin embargo, el éxito de Tanzania oculta algunas consecuencias de los
esfuerzos por aumentar el registro y cuestión el impacto de largo plazo
de estas reformas. Una consecuencia inmediata del aumento de registros
ha sido salones de clase con demasiados niños. Mientras los planes del
gobierno para atender este problema incluyen la construcción de salones
de clase y la contratación de nuevos maestros, la proporción de niños y
maestros sigue siendo muy alta – un promedio de 54-1 en escuelas
primarias y 37-1 en escuelas secundarias.[vi]
Estos promedios tan altos, ocultan disparidades
importantes—particularmente entre escuelas en zonas urbanas y aquellas
en zonas rurales más remotas en donde los maestros no siempre se
presentan. En un reporte del progreso realizado en 2006, el gobierno de
Tanzania notó que sólo 7,271 de los 10,510 maestros asignados a varias
entidades locales se presentaron a laborar.[vii]
El impacto de la rápida ampliación de las inscripciones ha sido difícil
sobre todo para el sistema de la educación secundaria. Con el aumento
neto de registros de un 6 por ciento a un 26 por ciento en sólo cuatro
años (2004 a 2008), ha habido un reajuste para acomodar a los recién
graduados de primaria. Este reajuste implica la contratación de un gran
número de maestros poco calificados.[viii]
Recién egresados de la escuela secundaria y, en
ocasiones, con sólo semanas de capacitación, estos maestros se
encuentran dando clases de calidad cuestionable. Incluso hay quienes
argumentan que hasta desprestigian la profesión docente.[ix]
La combinación de sobresaturación de maestros poco calificados, se ha
citado como la causa del deterioro de las escuelas secundarias. Lo que a
su vez resulta en el daño a las instalaciones escolares y hasta en
pérdida de vidas.[x]
Además, la premura para ampliar la infraestructura de
la escuela secundaria ha tenido algunas consecuencias negativas. Casos
de intimidación y violencia han sido reportados por personas que fueron
forzadas por líderes locales para contribuir tiempo y dinero a la
construcción de escuelas secundarias en sus comunidades.[xi]
Queda claro el entusiasmo por asegurar el acceso a la educación básica
en Tanzania. Pero la presente situación exige cuestionar si el enfoque
que se está empleando tendrá los resultados deseados o no.
Cantidad ≠ Calidad: Evidencia de la literatura
La importancia de la educación para el desarrollo económico se reconoce
ampliamente. Los expertos en educación del Centro para el Desarrollo
Global observan que en muchos países pobres un año adicional de
escolaridad se traduce en salarios hasta 10 por ciento más altos que, a
su vez, contribuyen al crecimiento económico.[xii]
Sin embargo, existe cada vez más evidencia que indica
que el simple hecho de pasar más tiempo en la escuela, no necesariamente
conlleva a mejores condiciones económicas. En lugar de ello, varios
estudios demuestran que la calidad de la
educación—particularmente en términos de las capacidades cognitivas de
los estudiantes—es un factor más determinante de los ingresos
individuales, distribución del ingreso y del crecimiento económico.[xiii]
El progreso hacia el objetivo del milenio sobre educación, sin embargo
se mide tradicionalmente en términos cualitativos (terminar con la
escuela primaria) y, por ende, puede no capturar la dimensión de
calidad. Sin duda, la experiencia en varios países indica que el
progreso hacia la meta de educación no se ha traducido en progreso en
términos de aprendizaje.[xiv]
El análisis de los resultados de evaluaciones
estudiantiles comparativas a nivel internacional demuestra que hasta en
países con educación primaria universal, la mayoría de los jóvenes no
alcanzan niveles mínimos de competencia.[xv]
Aun más, una evaluación reciente del apoyo del Banco Mundial a la
educación primaria concluyó que los países que expanden el acceso a la
educación muy rápidamente pueden poner en riesgo el aprendizaje. La
evaluación observa que, “la meta del milenio de educación primaria
universal para el 2015, es aún más urgente para países que cuentan que
mejorar el acceso a las escuelas primarias, pero que pueden estar
presionando a algunas de ellas para ampliarse demasiado rápido. Algunos
países como Kenia, Malawi y Uganda han crecido tan rápidamente que no
han podido prestar servicios educativos básicos eficientemente.”[xvi]
Este es el caso de Tanzania.
Estrategias para monitorear y medir la calidad
En vista de la importancia de la calidad en la educación, es importante
desarrollar mecanismos precisos para medirla y monitorearla, sobre todo
para fortalecer los incentivos y promover la rendición de cuentas. Tal
como lo comentan los investigadores del “Institute for Development
Studies”, “en lugar de hacer que lo medible sea importante, se debe de
poner mayor énfasis en hacer que lo importante sea medible”—es decir, en
crear incentivos para la calidad.[xvii]
Donatarios, gobiernos y organizaciones de la sociedad civil pueden jugar
un papel importante en esta tarea.
Sugerencias para donatarios
Revisar los objetivos internacionales para la educación es un paso
importante para crear incentivos de calidad. Los donatarios pueden
considerar una alternativa a la meta sobre educación propuesta por el
“Center for Global Development, CDG”. Los investigadores del CGD
sugieren juzgar el progreso en términos de resultados del sistema
educacional o de las capacidades de todos los niños en un grupo
determinado.[xviii]
El evaluar el progreso hacia las meta del milenio
sobre aprendizaje “Millennium Learning Goal” (MLG) puede
crear incentivos para mejorar la calidad de la educación y no sólo la
cantidad.
Además, este marco puede atender otras preocupaciones legítimas sobre
una posible descompensación entre calidad y cantidad – en otras
palabras, aumentar la calidad y por consiguiente el costo de la
educación puede dar lugar a restricciones en las inscripciones
escolares. Un MLG que se construye para medir las capacidades de los
niños, tanto dentro, como fuera de la escuela deben de crear un
incentivo para atraer más niños al sistema formal de educación, ya que
esta acción puede aumentar logros en el aprendizaje colectivo.
Los donatarios pueden contemplar la estrategia de “cash on delivery”,
que también ha sido propuesta por CGD.[xix]
Bajo este esquema, ayuda adicional estaría vinculada a la evidencia del
progreso alcanzado en las escuelas, medido por evaluaciones
independientes. A diferencia de la “condicionalidad,” típica de los
donatarios, la ayuda no estaría ligada directamente a la implementación
de reformas o políticas específicas. En lugar de ello, los medios para
avanzar se dejarían a discreción del gobierno individual. “Cash on
delivery” podría integrarse al marco MLG, con un objetivo ligado al pago
de ayuda para la educación.
Sin embargo, cabe mencionar que la propagación de la administración de
pruebas de rendimiento comparables internacionalmente tendría costos
significativos incluyendo difíciles decisiones sobre otras prioridades
de gasto en educación. Las iniciativas como el esquema de pruebas pueden
acabar en un reajuste de incentivos en la planeación de actividades
escolares y métodos docentes de maneras no deseables—es decir, “teaching
to the tests.”[xx]
Sugerencias para los gobiernos
La planeación y presupuestación para aumentar la calidad en la
educaciónl requieren dejar de pensar en “inputs” y enfocarse en los
resultados de aprendizaje (es decir, qué es lo que una persona “educada”
es capaz de hacer). Una vez que se hayan identificado los resultados
educacionales deseados, los gobiernos deben de trabajar para determinar
los “inputs” necesarios para conseguir estos resultados. Comenzando con
los inputs, simplemente orientar más dinero al sector educativo no
asegura mejores resultados. Sobre todo, aumentar el gasto en
infraestructura física y otros “inputs”, no ha demostrado promover
aumentos sustanciales en el rendimiento y aprendizaje de los niños.
Un “input” que fluye más lógicamente de un enfoque en resultados de
aprendizaje es la inversión en la calidad de los maestros— uno de los
únicos factores escolares que consistentemente influye en el rendimiento
estudiantil. Muchos países no cumplen con el número ideal de maestros
por el número de alumnos y no invierten debidamente en la capacitación y
desarrollo profesional de los maestros. Gastar más en los maestros
implica una perspectiva de largo plazo, ya que los beneficios de este
gasto adicional no se verían de inmediato. Ayudaría a garantizar que los
nuevos salones de clase no estén vacíos; y a cumplir con la promesa de
expandir el acceso a educación de calidad.
Los gobiernos también deben de tomar una postura más ecléctica de sus
sistemas educativos, e invertir más prudentemente en diferentes puntos
de la trayectoria escolar para que la ampliación del registro a nivel
primaria no ponga tanta presión en los sistemas educativos de secundaria
y nivel superior.
Finalmente, los gobiernos pueden fortalecer auditorías de “valor por
dinero” del sector educativo para asegurar que las inversiones
adicionales tengan impacto. Facilitar el seguimiento del gasto público
también puede ayudar a asegurar que el dinero que se gasta en educación
se gaste bien.
Sugerencias para la sociedad civil
La sociedad civil también puede jugar un papel, extremadamente,
importante en el monitoreo y medición del impacto del gasto en la
educación. De gran importancia es que las organizaciones de la sociedad
civil pueden actuar como veedores y no permitir que sus gobiernos y
donatarios salgan del paso con sólo marcar la línea de meta del milenio
sobre educación, sin hacer ningún esfuerzo significativo por mejorar la
calidad de la educación.
Sobre todo las OSCs pueden complementar los esfuerzos del gobierno por
realizar auditorias de “valor por dinero” “value-for-money”. Por
ejemplo, la “Uganda Debt Network” (UDN) ha apoyado a grupos que realizan
monitoreo comunitario para darle seguimiento al impacto del gasto de los
programas de educación primaria universal. UDN organiza a los
ciudadanos, les da herramientas para reunir información presupuestaria y
monitorear la calidad del gasto y nuevos servicios. Los grupos después
llevan a cabo audiencias públicas para hablar de la mala calidad en la
construcción de las escuelas y de otros gastos indebidos.[xxi]
En Malawi, la “Civil Society Coalition for Quality Basic Education” ha
implementado encuestas para el seguimiento del gasto público para el
monitoreo del gasto en educación a nivel distrital y escolar. Los
esfuerzos de la coalición impulsaron al gobierno a lanzar su propia
encuesta de seguimiento y atender temas de interés para la coalición tal
como el desembolso tardío o incompleto de los salarios de maestros.[xxii]
En Tanzania, HakiElimu se ha comprometido con esfuerzos similares
mediante el desarrollo de una herramienta de monitoreo PEDP — un
cuestionario que los voluntarios de la comunidad pueden implementar a
nivel escolar y local.
Las OSCs también pueden ayudar a evaluar la medida en la que los niños
están aprendiendo y desarrollando capacidades cognitivas. Por ejemplo,
la OSC Pratham de la India produce un reporte anual sobre el estado de
la educación “Annual Status of Education Report” (ASER) que utiliza la
información recopilada por voluntarios ciudadanos difundida por todos
los distritos rurales de la India, en donde administran sencillas
pruebas de lectura, comprensión, conceptos de matemáticas simples e
inglés a niños en edad escolar. Los voluntarios también visitan las
escuelas para recaudar información sobre las inscripciones o registros y
la infraestructura y anotan otras observaciones generales.[xxiii]
ASER, con su cobertura sistemática y comprensiva ha surgido como una
poderosa herramienta de incidencia y reforma educativa en la India
demostrando claramente la “verdadera” realidad de las escuelas en la
India y el peligro de equiparar el registro escolar con aprendizaje. Una
iniciativa similar —llamada Uwezo (“capacidad” en Swahili) —está
planeada parta Tanzania, Kenia y Uganda.
Conclusión
Revisar los objetivos internacionales de educación a fin de incorporar
incentivos para la calidad, puede representar nuevos retos. La calidad
en la educación es un concepto subjetivo. Aunque se defina “calidad” en
términos de ciertas capacidades de aprendizaje—facultades y aptitudes
que los niños desarrollan en el proceso educativo—es difícil elaborar
políticas más extensas y disposiciones presupuestarias que la
garanticen.
Sin embargo, vale la pena atender estos retos, en vista de la
importancia de la calidad de la educación. La cantidad de educación sin
calidad, es una promesa vacía. En lugar de apresurarse a cumplir las
metas de manera superficial, la comunidad internacional de la educación
debe de aplicar su imaginación colectiva para el diseño de políticas e
incentivos que amplíen tanto el acceso, como la calidad.
[ii]
Education for All Global Monitoring Report 2009, Capítulo 3.
[v]
2008 IMF/World Bank Global Monitoring Report, p.3
[vi]
United Republic of Tanzania, 2008 Basic Education Statistics
Tanzania (BEST).
[vii]
HakiElimu, “What has Been Achieved in Primary Education? Key
Findings from Government Reviews,” octubre 2007, p. 6.
[viii]
Ver HakiElimu, “Is Secondary Education Progressing? Key Findings
from Government Reviews of SEDP Implementation,” octubre 2007, p.
6-8.
[xi]
HakiElimu media survey.
[xiii]
Ver Hanushek and Woessman, “Do Better Schools Lead to More Growth?
Cognitive Skills, Economic Outcomes, and Causation,” NBER Working
Paper No. 14633, enero 2009, y “The Role of Education Quality for
Economic Growth,” World Bank Policy Research Working Paper 4122,
febrero 2007, que incluye el resumen de investigación relevante a la
calidad de las escuelas y sus efectos en el crecimiento e ingreso
económico.
[xiv]
Deon Filmer, Amer Hasan y Lant Pritchett, “A Millennium Learning
Goal: Measuring Real Progress in Education,” Working Paper 97,
Center for Global Development, agosto 2006.
[xvi]
Ver “Findings and Recommendations” of Independent Evaluation Group.
(2006a). “From Schooling Access to Learning Outcomes: An Unfinished
Agenda. An evaluation of World Bank support to primary education.”
Washington, DC: World Bank Group. Disponible
aquí.
[xix]
Ver Owen Barder and Nancy Birdsall, “Payments for Progress: A
Hands-Off Approach to Foreign Aid,” Working Paper 102, Center for
Global Development, diciembre 2006.
[xx]
The challenges associated with measuring progress in the context of
“cash on delivery” discutido por Marlaine E. Lockheed en “Measuring
Progress with Tests of Learning: Pros and Cons for ‘Cash on Delivery
Aid’ in Education,” Center for Global Development, 2008.
[xxii]
Vivek Ramkumar, Our Money, Our Responsibility: A Citizen’s Guide
to Monitoring Government Expenditure, International Budget
Partnership, 2008, disponible en
/resources/expenditure/index.htm.
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