Hora de interesarse por la política: por qué la comunidad de gobierno abierto necesita comenzar a participar en los movimientos de los grupos de base

Por Brendan Halloran, International Budget Partnership— Oct 25, 2016

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Los activistas del gobierno abierto se han dado cuenta paulatinamente de que presionar para una gobernanza más inclusiva y responsable requiere un compromiso mucho más profundo con la política. Como comunidad, los promotores de la gobernanza abierta con frecuencia han buscado atajos para evitar el desorden de la dinámica política. O han entendido la necesidad de abordar la política, pero lucharon por adaptar las herramientas y las estrategias. Sin embargo, hay cada vez más evidencias de que las iniciativas que no se aferran a las dimensiones políticas de este trabajo no han sido tan eficaces como podrían haber sido.

Tomemos como ejemplo la Sociedad de Gobierno Abierto (OGP), la emblemática iniciativa de la comunidad de gobierno abierto. Aunque la OGP se ha ampliado rápidamente y los gobiernos participantes se han comprometido con cientos de acciones, y las han llevado a cabo, las preguntas se orientan al impacto real en el terreno.  Un desafío importante para la iniciativa es la brecha entre los aportes y los procesos de la OGP, y la dinámica política real de la reforma en los países miembro. En particular, pareciera existir una desconexión significativa entre las discusiones y el progreso que se logró en la OGP y en iniciativas internacionales similares, y las demandas cada vez mayores de cambio por parte de los ciudadanos en muchos de estos mismos países. La OGP no está sola de ninguna manera. Incluso los proyectos de gobernanza abierta que se estipulan explícitamente para establecer relaciones con los ciudadanos han sido frecuentemente estrechos, circunscriptos y apolíticos. Por lo general, han tenido poco impacto.

Dadas estas carencias, es obvia la necesidad de relacionarse mucho más intencionalmente. Pero, ¿qué significa «traer la política» al debate y la práctica de la gobernanza abierta?

Todo tiene que ver con el poder

Necesitamos mejorar en el reconocimiento de que la pobreza consolidada y la desigualdad están profundamente arraigadas en las relaciones de poder desiguales y sostenidas por el statu quo de los sistemas de gobernanza. Tomar medidas significativas para lograr una gobernanza más inclusiva y eficaz implica guiar la política y remodelarla. En palabras de Daron Acemoglu y James Robinson, autores del libro Why Nations Fail:

«Hacer que las instituciones sean más inclusivas implica cambiar la política de una sociedad para empoderar a los pobres, es decir, a quienes están privados de derechos, excluidos y reprimidos por quienes monopolizan el poder».

Y eso es exactamente lo que muchas ONG intentan hacer: desafiar los sistemas desiguales y perseguir la justicia social. Pero, nuestro trabajo, ¿remodela verdaderamente las relaciones de poder? ¿Construye la representación colectiva de los pobres y marginados para desafiar la política de la exclusión?  ¿O intentamos mejorar las políticas y los resultados sin remodelar la política que los determina?

Incorporar la política a través de los grupos de base

Hacer que la política, y por ende, la gobernanza y el desarrollo, sean más inclusivos significa construir el poder neutralizante de quienes están excluidos. Un equipo liderado por John Gaventa, del Instituto de Estudios de Desarrollo examinó 100 casos de estudio de iniciativas de participación de los ciudadanos para comprender mejor cómo pueden contribuir a hacer que la política sea más inclusiva y mejorar la gobernanza y los resultados de desarrollo.  Los hallazgos son reveladores: los avances hacia una política más inclusiva se logran casi siempre mediante organizaciones y movimientos centrados en los ciudadanos, no mediante campañas de activismo de ONG profesionales.  En otras palabras, las organizaciones y los movimientos construidos y dirigidos por ciudadanos fortalecen y aprovechan las capacidades de empoderamiento colectivo y acción que dan forma a la política, no solo a políticas en particular.

Good Governance Movement Needs Grassroots Movements
Mujeres en una reunión de la comunidad analizan la reconstrucción de su aldea. / Flickr / World Bank

Estas asociaciones basadas en la membresía incluyen cooperativas rurales, federaciones de ahorros de mujeres, sociedades religiosas y sindicatos, entre otras organizaciones. Las protestas masivas son las manifestaciones más visibles de la acción colectiva de los ciudadanos, pero esta es solo una táctica, que no siempre conduce a un impacto de largo plazo: movilizar no es lo mismo que organizar, y necesitamos movimientos más duraderos de organizaciones dirigidas por ciudadanos para construir la gobernanza inclusiva desde las bases.

Esta perspectiva es un desafío directo para las ONG profesionales que buscan estrategias de cambio más directas por sí mismas.  Lucía Nader, becaria de Open Society Foundations ha señalado la necesidad de organizaciones «sólidas» para adaptarse a movilizaciones más «fluidas» y cambiar la dinámica. Las ONG internacionales, en particular, han sido cuestionadas con respecto a su modelo de búsqueda del cambio. Ya están comenzando a surgir nuevas ideas, pero este proceso debe acelerarse para garantizar que las ONG usen sus recursos de la manera más estratégica.

Pero, ¿qué significa esto en la práctica?  ¿Cómo podemos superar esta carencia y reunir a las organizaciones, tanto ONG como grupos de base, que trabajen en pos de los mismos objetivos?

Forjar coaliciones para impulsar el cambio

Esto no significa que las ONG no tienen, o no pueden tener, un rol importante en la promoción del cambio social. De muchas maneras las ONG pueden ayudar a los movimientos de los grupos de base a llevar a cabo campañas para lograr el cambio sostenido. En todo el mundo, existen numerosos casos de ONG que trabajan con organizaciones y movimientos de grupos de base.

Estos ejemplos son todos diferentes, pero el aprovechamiento de capacidades y estrategias complementarias fue un aspecto en común. Existen, por supuesto, muchos desafíos e interrogantes con respecto a estos tipos de compromisos. Construir y sustentar la confianza no es fácil, como tampoco lo es encontrar una estrategia que pueda acordarse mutuamente para participar con los gobiernos. Sin embargo, hay cada vez más evidencias de que, si nuestro trabajo es contribuir con una gobernanza y un desarrollo más inclusivos, debemos utilizar mejor la acción colectiva y la movilización de los ciudadanos. Las organizaciones a base de miembros y los movimientos sociales pueden ser el aliado perfecto para lograrlo.

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